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Migración humana

De iMMAP-Colombia Wiki

La migración humana se refiere a la migración de las poblaciones de seres humanos y tiene dos acepciones: una amplia que incluye a todos los tipos de desplazamientos de los seres humanos, y otra, más restringida, que sólo toma en cuenta aquellos desplazamientos que involucran un cambio de residencia de quienes los realizan.<ref>Ver «Las migraciones humanas» en La construcción del presente: el mundo desde 1848 hasta nuestros días, Jordi Casassas i Ymbert, Juan Avilés Farré. Barcelona: Ariel, 2005.</ref>

Emigración e inmigración

Cualquier proceso migratorio implica dos conceptos:

  • Emigración es la salida de personas de un país, lugar o región, para establecerse en otro país, lugar o región. La emigración implica una estimación negativa del nivel de vida de una persona y de su entorno familiar y una percepción de que al establecerse en otra parte aumentarán sus perspectivas económicas, sociales o de otro tipo o, por lo menos, de que sus esperanzas de una vida mejor se harán efectivas en el futuro.
  • Inmigración es la llegada a un país o lugar de personas procedentes de otro país o lugar.

La forma de migración más importante desde el siglo XIX hasta la época actual es la que se conoce como éxodo rural, que es el desplazamiento masivo de habitantes desde el medio rural al urbano: millones de personas se trasladan anualmente del campo a la ciudad en todos los países del mundo (sobre todo, en los países subdesarrollados) en busca de mejores condiciones de vida y, sobre todo, de mayores oportunidades de empleo y de educación para los hijos.

Creencias

Muchas culturas y grupos religiosos tienen mitos y referencias a las migraciones, que se remontan a tiempos muy antiguos:

Historia

La migración de los seres humanos es un fenómeno mundial y está presente en todas las épocas de la historia y en todas partes de nuestro planeta.

Estos movimientos de la población se han venido incrementando, sobre todo por el enorme desarrollo de los medios de comunicación a partir de la revolución industrial.

La historia y la prehistoria de la humanidad hace referencia a los grandes movimientos culturales, económicos, geográficos y políticos que dieron origen a desplazamientos en masa de la población, tanto espontáneos como forzados.

  • Las migraciones humanas prehistóricas del paleolítico, constituyeron el primer proceso efectivo en la expansión de la humanidad hace más de 60 000 años, tomando en cuenta las diversas hipótesis del origen de los humanos modernos.
  • En América, a partir del ingreso de los primeros seres humanos, se produjeron amplias migraciones que poblaron todas las regiones del continente (<ref name="Canals Frau">Plantilla:Cita libro</ref>). Aunque parezca paradójico, el poblamiento inicial de América atravesando el estrecho de Bering, no se realizó durante un período interglacial, cuando se registraban temperaturas más cálidas y apropiadas para las grandes migraciones, sino durante la última glaciación, ya que la acumulación de hielo en los continentes hizo disminuir el nivel del mar, creando un puente natural entre Asia y América y aprovechando la existencia de un corredor natural libre de hielos entre el glaciar laurentiano (llamado así por el río San Lorenzo) y el glaciar existente sobre las montañas occidentales de América del Norte (Montes de Alaska, cordillera de las Cascadas, Montañas Rocosas, etc), como señalaba Gwen Schultz en un texto de 1963 (<ref>

Gwen Schultz. Glaciers and the ice age. Earth and its inhabitants during the Pleistocene. New York: Holt, Rinehart & Winston, 1963</ref>). De hecho, el límite de este extenso glaciar que cubría la mayor parte del Canadá y terminaba por el noreste de los Estados Unidos está marcado por los Grandes Lagos (drenados ahora por el río San Lorenzo) y los lagos occidentales canadienses, drenados ahora por el río Mackenzie: esta amplia zona estaba cubierta por un casquete de hielo de unos 3000 m de espesor cuyos bordes forman actualmente los lagos señalados además de la Bahía de Hudson, mientras que el corredor libre de hielos se ubicaba al oeste del río Mackenzie y se orientaba hacia el sur, por lo que la insolación era abundante casi todo el año.

  • La revolución neolítica de África-Eurasia de hace unos 9000 años y que consistió básicamente en el desarrollo de la agricultura intensiva bajo riego, trajo consigo un desplazamiento enorme de las poblaciones, en el que millones de personas abandonaron su modo de vida nómada para hacerse sedentarios. El proceso de esta primera revolución ocurrida en la historia de la humanidad está bien explicado en varias obras de V. Gordon Childe (especialmente en Los orígenes de la civilización (<ref>Gordon Childe, V. Los orígenes de la civilización. Madrid: F. C. E., 1978. ISBN 84-375-0015-X.</ref>)
  • La revolución neolítica americana de hace unos 7000 años impulsó grandes migraciones diferenciadas hacia Centroamérica, las áreas andinas sudamericanas y las amplias planicies orientales.<ref name="Canals Frau"/>
  • En el Oriente Medio y en el Mediterráneo oriental (Mesopotamia, Egipto, Persia, Media, Grecia, Macedonia, Fenicia) y en el Mediterráneo occidental (Cartago y Roma) la formación de los primeros imperios trajo consigo grandes desplazamientos de pobladores y soldados, que se encargaron de ocupar, tanto libremente como por la fuerza, nuevas tierras. El caso de los colonos romanos que se establecieron en la antigua Dacia (actual Rumanía) puede servir de ejemplo de estos desplazamientos.
  • En América, la formación de los imperios andinos y centroamericanos, impulsaron movimientos poblacionales en la región del océano Pacífico, provenientes del norte y del sur del continente, que difundieron descubrimientos como el del maíz. En el área del océano Atlántico el poblamiento fue influido por las grandes migraciones de la civilización no urbana tupí-guaraní.<ref name="Canals Frau"/>
  • El período de las grandes migraciones sirvió para que muchos pueblos indoeuropeos se establecieran a ambos lados de los antiguos limes (límites) del Imperio romano.
  • En Europa, el feudalismo tuvo un efecto dual en cuanto se refiere a las migraciones de población: por una parte fijó a los campesinos al suelo, es decir, a la tierra y aldeas de los distintos feudos. Por la otra, aunque redujo el comercio, aumentó enormemente las guerras de conquista entre los feudos existentes, lo cual dio origen a verdaderas invasiones y desplazamientos masivos de la población, que fueron creciendo con el aumento y transformación de algunos feudos en los Estados Nacionales a fines de la Edad Media lo que, a su vez, determinó la decadencia definitiva del sistema feudal.
  • En la Baja Edad Media se desarrollaron las redes de las ciudades estado, como la Liga Hanseática en el noroeste europeo y las ciudades surgidas a ambos lados de los pasos a través de los Alpes y en las ciudades del Norte de Italia, con el predominio de Venecia, que llegó a ser la mayor ciudad de Europa gracias al desarrollo del comercio. Estas ciudades crecieron enormemente por el desarrollo del comercio y dieron lugar a grandes desplazamientos o migraciones entre el mundo rural y dichas ciudades, así como el surgimiento de otras aldeas transformadas en burgos dedicados a la manufactura artesanal que alimentaba ese comercio.
  • Los comienzos de la Edad Moderna marcan el inicio de los viajes de descubrimiento, la formación de Imperios de ultramar, la colonización de otros continentes y países por parte, principalmente, de los países europeos. El desarrollo de la navegación dio lugar a unos desplazamientos masivos de millones de personas que, al mismo tiempo que dieron origen a una verdadera despoblación en muchos países europeos, sirvieron para fundar y poblar muchos países nuevos, sobre todo en América, a través de un proceso que puede considerarse, al mismo tiempo, como una invasión y hasta genocidio (especialmente en los primeros tiempos) pero también como la fundación y desarrollo de un nuevo mundo con una mayor calidad de vida. La ocupación progresiva de la América del Norte por parte de los españoles, franceses e ingleses (en este orden) se hizo más intensa con el descubrimiento de oro y plata en el Oeste del territorio en 1848, pero esta ocupación, sobre todo en el siglo XIX, tuvo caracteres muy distintos a la expansión colonial en Hispanoamérica durante la época colonial.
  • Relacionado con la ocupación colonial de América, en los siglos XVII y XVIII, varias monarquías europeas impulsaron el secuestro y la migración forzada de millones de personas africanas hacia el continente americano, para ser utilizadas como esclavos.
  • El desarrollo de la Revolución Industrial dio origen al mayor proceso migratorio de toda la historia que no ha terminado aún, sino que está tomando nuevas formas: el llamado éxodo rural, que involucró a miles de millones de campesinos en todo el mundo que fueron dando origen, a su vez, al crecimiento descontrolado y excesivo de ciudades enormes.
  • La Gran Emigración europea (1800-1950). Relacionado con el éxodo rural desde comienzos del siglo XIX y durante casi un siglo y medio, millones de europeos pobres emigraron principalmente hacia América y Australia. Simultáneamente, América recibió grandes cantidades de inmigrantes provenientes del Medio Oriente.
  • A partir de 1950 en adelante se ha venido desarrollando un proceso emigratorio de dimensiones incalculables en los países del tercer mundo, especialmente en los más poblados. También relacionado con el éxodo rural, que en el tercer mundo comenzó después que en Europa, millones de personas de los países no desarrollados iniciaron un proceso de migraciones hacia Estados Unidos, Europa, Canadá, Japón y Australia, principalmente. Y la dimensión interna de esta gran emigración siempre ha sido mucho mayor que la internacional, lo que está avalado por el hecho notorio de que las grandes ciudades más pobladas del mundo actual han surgido, precisamente, en países del tercer mundo (Shanghái, Bombai, México).
  • Durante los años transcurridos del siglo XXI, se han agudizado los problemas de toda índole en el Medio Oriente, principalmente, problemas políticos, religiosos, terrorismo, guerras, crisis económicas que explotaron en proporciones nunca antes vistas en 2015, cuando se produjo la llamada crisis migratoria en Europa y que ha continuado sin que se vislumbre ninguna solución efectiva que, necesariamente, tiene que tener carácter global, o por lo menos, europeo.

Clases de migraciones

Archivo:New Harmony by F. Bate (View of a Community, as proposed by Robert Owen) printed 1838.jpg
La ciudad nueva New Harmony, Indiana, Estados Unidos, planificada según los lineamientos del socialista utópico Robert Owen en 1838, que iba a ser fundada con inmigrantes.

Según el tiempo:

  • Migración temporal: cuando el migrante va a estar en el lugar de destino por un periodo de tiempo y después regresa a su lugar de origen.
  • Migración permanente: cuando el migrante va a estar en el lugar de destino de manera permanente o de por vida.

Según su carácter:

  • Migración forzada: cuando el migrante parte de su lugar de residencia por situaciones que amenazan su vida o en contra de su voluntad. Por ejemplo, un conflicto armado o los desastres naturales.
  • Migración voluntaria: cuando el migrante parte de su lugar de residencia por voluntad propia en busca de una mejor calidad de vida.

Según su destino:

  • Migración interna: cuando el lugar de destino del migrante es dentro del mismo país, es decir, se traslada a otra región o lugar.
  • Migración internacional: cuando el lugar de destino del migrante es otro país diferente.

Las migraciones se pueden considerar según el lugar de procedencia y según la duración del proceso migratorio. Si hay cruce de fronteras entre dos países, la migración se denomina externa o internacional e interna o nacional en caso contrario. Las migraciones pueden considerarse como emigración desde el punto de vista del lugar de salida y como inmigración en el lugar de llegada. Se denomina balanza migratoria o saldo migratorio a la diferencia entre emigración e inmigración. Así, el saldo migratorio podrá ser positivo cuando la inmigración es mayor que la emigración y negativo en caso contrario. En algunos textos se denomina emigración neta al saldo migratorio negativo e inmigración neta al saldo migratorio positivo. El empleo de estas últimas denominaciones se hace para evitar la confusión entre el significado cuantitativo del término positivo (más habitantes) y el significado cualitativo de dicha palabra (mejor). Podemos decir, en sentido inverso, la misma idea con respecto al saldo migratorio negativo.

La imagen nos muestra el diseño de una ciudad nueva (New Harmony) planificada por el socialista utópico de origen galés Robert Owen que se iba a construir en un terreno deshabitado de Indiana, en Estados Unidos, con el fin de proporcionar una residencia y distintos tipos de trabajo para inmigrantes procedentes de otros lugares. Aunque este proyecto no llegó a realizarse, la historia está llena de proyectos más o menos similares y mucho más afortunados que han venido a ser, al mismo tiempo, una especie de señuelo para nuevos inmigrantes y una solución económica para el desarrollo económico de las nuevas tierras. Entre estos proyectos pueden citarse:

  • La planificación de las ciudades iberoamericanas (principalmente, hispanoamericanas) de acuerdo a las Ordenanzas de Felipe II, que establecían en el siglo XVI las características que debían tener todas las ciudades españolas de América;
  • El diseño del Ensanche en Barcelona según las ideas de Ildefonso Cerdá, que recogía algunas de las propuestas de Owen con respecto a la construcción de viviendas alrededor con una zona central común para pequeñas industrias, institutos educativos y comercios,
  • La idea de las ciudades-satélite (soviéticas y de muchos otros países), etc.
  • El poblamiento de las zonas fronterizas con Haití por parte de la República Dominicana durante los años de postguerra (Guerra Civil española y Segunda Guerra mundial). Se aceptaron colonos procedentes de España y de otros países, con el fin de establecer una cierta presión en contra de la inmigración ilegal de la población haitiana, mucho más numerosa y en peor estado de superpoblación y de pobreza, que venía huyendo de su situación extremadamente precaria.

Y todas estas ideas tenían en común que se han venido desarrollando con el aporte mayoritario de inmigrantes.

Archivo:Lange-MigrantMother02.jpg
Migrant Mother (Madre migrante), foto de Dorothea Lange, muestra a Florence Owens Thompson, de 32 años, una cosechadora de guisantes y madre de siete hijos, durante la época de la Gran Depresión, en Nipomo, California (marzo de 1936).

En cuanto a la duración de las migraciones se pueden considerar las migraciones temporales, que a veces son migraciones estacionales para trabajar en las cosechas, regresando después a sus lugares de origen; y las migraciones definitivas, cuando los emigrantes se establecen en el país o lugar de llegada por tiempo indefinido. Una situación aún más dura es la que tenían que soportar los trabajadores de las tareas agrícolas durante la época de la Gran Depresión, puesta de relieve por la imagen de la Madre migrante (Florence Owens Thompson) tomada por Dorothea Lange, destacada fotógrafa y fotoperiodista famosa por su trabajo periodístico sobre la Gran Depresión. En efecto, los agricultores desposeídos durante esta época, que coincidió con los años 30 del siglo XX, se veían obligados a desplazarse continuamente en busca de trabajo, por lo que su existencia era muy precaria. El nombre de la fotografía, Migrant Mother (Madre migrante), aclara muy bien esta situación, puesto que, en realidad, era al mismo tiempo emigrante e inmigrante, ya que tenía que desplazarse como nómada en busca de trabajo por distintos estados norteamericanos.

Los habitantes de algunas comunidades latinoamericanas (especialmente de México) trabajan en los Estados Unidos y regresan anualmente a sus poblaciones de origen al vencerse su contrato. A esto se le llama migración cíclica, porque realizan el mismo desplazamiento de manera regular y constante. Muchos de ellos migran a los Estados Unidos por la vía ilegal, pagando los servicios de «polleros» o «coyotes» (traficantes de personas) y viajando en condiciones en las que ponen en alto riesgo su vida. Lo mismo sucede en otros continentes y países aunque los traficantes de personas, así como los medios de emigración y el tratamiento de la inmigración ilegal en los distintos países reciben otros nombres y los problemas varían a lo largo del tiempo (las políticas migratorias pueden variar) y del espacio: las políticas migratorias pueden variar, y de hecho varían, de país en país. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), una agencia de las Naciones Unidas ubicada en Ginebra que se encarga de la situación mundial de los refugiados y de sus problemas humanitarios cada vez más graves, ha editado numerosos trabajos sobre este tema.<ref>Por ejemplo: «Trata y tráfico de personas.» [1]</ref>

Causas de las migraciones

Las migraciones constituyen un fenómeno demográfico sumamente complejo que responde a causas diversas y muy difíciles de determinar, en especial porque debido a las migraciones irregulares o disfrazadas de actividades turísticas o de otra índole, los datos cuantitativos son difíciles de obtener, especialmente en el caso de los países subdesarrollados. Las principales causas de las migraciones son:

Causas políticas

Se refieren a las causas derivadas de las crisis políticas que suelen presentarse en ciertos países. Muchas personas que temen la persecución y venganza políticas abandonan un país para residenciarse en otro o, al menos, intentan abandonarlo, aunque a menudo pueden llegar inclusive a perder la vida cuando se trata de regímenes totalitarios. Cuando las personas emigran por persecuciones políticas en su propio país, se habla de exiliados políticos, como sucedió en el caso de los españoles que huían de la persecución del gobierno franquista después de la Guerra Civil española. Ejemplos de este último caso lo representan Juan David García Bacca y Pablo Vila Dinarés, así como muchos otros que se dirigieron a otros países. En Venezuela se produjo en diversas ocasiones el mismo proceso de exilio, pero en sentido inverso a la inmigración de los exiliados españoles y de otros países: el caso de Andrés Eloy Blanco podría señalarse como ejemplo. Y en la Venezuela del siglo XXI también parece haber regresado una época de saldo migratorio negativo (emigración mayor que inmigración), aunque los datos de los dos últimos censos (2001 y 2011) no parecen ser muy confiables y son hasta dudosos en este sentido. Se cree que han emigrado en los últimos 16 años entre unos 800 000 y alrededor de dos millones de venezolanos. Un artículo titulado «Krypton» y publicado en el periódico El Universal de Caracas hace referencia a esta reciente emigración venezolana.<ref>D'Ambrosio, Linda. «Krypton.» Caracas: El Universal, martes 16 de junio de 2015.</ref> El nombre de Krypton se refiere al mundo donde nació Supermán y a su carácter de emigrante a nuestro planeta al ser enviado por sus padres: debido a sus extraordinarios poderes puede volar a cualquier lugar del universo, menos a su lugar de origen, que desapareció en mil pedazos. Se trata, por supuesto, de una emigración forzosa, como son casi todas las emigraciones producidas por causas políticas, especialmente durante las guerras. En gran parte, la crisis migratoria en Europa que alcanzó su nivel más grave en el 2015, ha tenido y sigue teniendo motivos políticos y confrontaciones internas que se ha agudizado por el impacto en las poblaciones vulnerables, como las mujeres y, sobre todo, los niños, como puede verse en un blog de la UNICEF (<ref>Niños en situaciones de emergencia [2]</ref>) y, dentro de este blog, el artículo titulado El conflicto sirio y la crisis migratoria europea en cifras.

Causas culturales

La base cultural de una población determinada es un factor muy importante a la hora de decidir a qué país o lugar se va a emigrar. La cultura (religión, idioma, tradiciones, costumbres, etc.) tiene mucho peso en la decisión de quedarse en un país o emigrar de éste. Las posibilidades educativas son muy importantes a la hora de decidir las migraciones de un lugar a otro, hasta el punto de que, en el éxodo rural, este factor es a menudo determinante, ya que los que emigran del medio rural al urbano suelen ser adultos jóvenes, los cuales tienen mayores probabilidades de tener hijos pequeños.

Causas socio-económicas

Son las causas fundamentales en cualquier proceso migratorio. De hecho, existe una relación directa entre desarrollo socioeconómico e inmigración y, por ende, entre subdesarrollo y emigración. La mayor parte de los que emigran lo hacen por motivos económicos, buscando un mejor nivel de vida, mejores condiciones de trabajo y remuneración, o en casos más críticos, el acceso a un empleo. La situación de hambre y miseria en muchos países subdesarrollados obliga a muchos emigrantes a arriesgar su vida (y hasta perderla en multitud de ocasiones), con tal de salir de su situación.

Causas familiares

Los vínculos familiares también resultan un factor importante en la decisión de emigrar, sobre todo, en los tiempos más recientes, en los que cualquier emigrante de algún país en vía de desarrollo necesita mucha ayuda para establecerse en otro país de mayor desarrollo económico.

Migración infantil. En el mundo actual no solo existe la migración de adultos, sino también de menores de edad. Las principales causas de este hecho son:

  • El tener familiares que ya han migrado.
  • El deseo de los padres de querer tener mejor nivel económico para la familia (la mayoría solo viven con la madre, que a menudo suele tener varios hijos).
  • La búsqueda de una mejor calidad de vida por parte de sus padres.

En ocasiones la migración infantil puede terminar en escenas trágicas, como ha sucedido con mucha frecuencia en el año pasado (2015).

Causas bélicas y otros conflictos internacionales

Constituyen una verdadera fuente de migraciones forzadas, que han dado origen a desplazamientos masivos de la población, huyendo del exterminio o de la persecución del país o ejército vencedor. La Segunda Guerra Mundial en Europa (y también en Asia), así como guerras posteriores en África (Biafra, Uganda, Somalia, Sudán, etc.) y en otras partes del mundo, han dado origen a enormes desplazamientos de la población o, como podemos decir también, migraciones forzadas.

Catástrofes generalizadas

Los efectos de grandes terremotos, inundaciones, sequías prolongadas, ciclones, tsunamis, epidemias y otras catástrofes tanto naturales como sociales (o una combinación de ambas, que es mucho más frecuente) han ocasionado grandes desplazamientos de seres humanos (también podríamos considerarlos como migraciones forzosas) durante todas las épocas, pero se han venido agravando en los últimos tiempos por el crecimiento de la población y la ocupación de áreas de mayor riesgo de ocurrencia de esas catástrofes. Este panorama hace que sea muy difícil, si no imposible, discriminar entre las causas de las migraciones debidas a catástrofes naturales de las de otro tipo. Un terremoto de escasa intensidad, por ejemplo, puede ser muy destructivo en áreas subdesarrolladas con viviendas precarias y sin una organización social y económica importante; mientras que en otros países más desarrollados y culturalmente más avanzados, otro terremoto de la misma intensidad puede no tener casi ninguna consecuencia negativa en materia de la infraestructura del país y de la pérdida de vidas.

Teorías migratorias

A grandes rasgos, las teorías migratorias constituyen una abstracción de los principales modelos de comportamiento ante la decisión de migrar a escala individual o familiar.

Tipos de teorías

Las migraciones han sido analizadas desde el punto de vista de distintas disciplinas académicas, existiendo hoy un conjunto de teorías altamente especializadas sobre las mismas. Esta especialización no siempre ha ido en provecho del diálogo interdisciplinario y una visión más holística del proceso migratorio.<ref>Para buenas introducciones a los enfoques existentes véanse PNUD (2009), Superando barreras: Movilidad y desarrollo humanos (http://hdr.undp.org/en/media/HDR_2009_ES_Complete.pdf); Joan Lacomba (2001), «Teorías y prácticas de la inmigración: De los modelos explicativos a los relatos migratorios.» Scripta Nova 94/11 (http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-3.htm); y Bob Sutcliffe (1998), Nacido en otra parte, Bilbao: Hegoa (http://www.bantaba.ehu.es/obs/ocont/obsinter/doc/nacotrpar/).</ref> En particular, los enfoques económicos, con su aplicación de modelos fuertemente sofisticados y formalizados matemáticamente, han tendido a crear un campo de estudios prácticamente separado del resto de las otras disciplinas.<ref>Una amplia presentación de las teorías económicas y sus resultados empíricos se encuentra en Guillermo de la Dehesa (2008), Comprender la inmigración, Madrid: Alianza Editorial. </ref>

Archivo:Finca Roja de Valencia, España.jpg
La Finca Roja se construyó en Valencia en 1930 como un edificio destinado a múltiples viviendas para obreros, con espacios interiores (mercado, escuelas, jardines) comunes para todos sus habitantes. Ocupaba una manzana y cada uno de los accesos desde las cuatro calles tenía su escalera y ascensor, además de un acceso al patio interno común, lo cual hacía posible acceder a cada escalera tanto desde el exterior como desde el interior. Fue un diseño del arquitecto Enrique Viedma Vidal inspirado en el Plan del ensanche barcelonés de Ildefonso Cerdá. La Finca Roja venía a satisfacer una necesidad de vivienda de la época por el enorme auge de la inmigración creada por el éxodo rural debido al enorme avance de la industrialización.

A pesar de esta diversificación y especialización se pueden establecer ciertos parámetros para agrupar los distintos enfoques en uso. Una forma simple de clasificar estos enfoques es atendiendo al énfasis que se pone en distintos aspectos de los fenómenos migratorios. Así, por ejemplo, hay enfoques que acentúan los así llamados factores de expulsión (push factors en la terminología académica) que empujan a los migrantes a dejar sus respectivas regiones o países (guerras, dificultades económicas, persecuciones religiosas, desastres medioambientales, etc.). Por otra parte, están los enfoques que acentúan los factores de atracción (pull factors) que llaman a los migrantes hacia determinadas regiones o países (mejores salarios, democracia, paz, acceso a la tierra y condiciones favorables de vida en general, en especial, al acceso a las viviendas urbanas con su dotación de servicios, tal como se ve representado en la Finca Roja de Valencia).

Otra forma de agrupar los diversos enfoques es prestando atención al nivel del análisis ofrecido. Así por ejemplo, tenemos análisis que enfocan prioritariamente los aspectos agregados o estructurales (niveles comparativos de desarrollo, estándares de vida, condiciones demográficas, grandes cambios socioculturales, las tecnologías de la comunicación y el transporte, etc.) y que por ello pueden ser llamadas explicaciones o enfoque «macro». Estas fueron las primeras teorías sobre el fenómeno migratorio y su fuerza explicativa es notable a un nivel general. Sin embargo, la decisión de migrar ni involucra a todos los que se ven afectados por los mismos factores macro ni se puede deducir de manera axiomática de ciertas disparidades estructurales. Es por ello que otros enfoques han tratado de entender la decisión misma de migrar a un nivel individual o del entorno humano que directamente la influencia. Estamos por tanto frente a enfoques que pueden ser llamados «micro» u orientados a entender el por qué de la decisión particular de migrar. Sin embargo, durante las últimas décadas se ha venido poniendo mayor interés en el nivel intermedio, o mediador entre las condiciones estructurales y las decisiones individuales, que por ello podemos llamar perspectiva «meso». Se trata de entender fundamentalmente las redes sociales y las organizaciones e instituciones concretas que posibilitan la migración. Las redes o cadenas migratorias han sido, en especial, un foco de gran interés dentro de esta perspectiva meso.<ref>Véase: Rocío García Abad (2001), «El papel de las redes migratorias en las migraciones de corta y media distancia.»» Scripta Nova No 94/11 ([3])</ref><ref>Graciela Malgesini (1998), Cruzando fronteras, Barcelona: Icaria.</ref> También las organizaciones de carácter criminal han sido estudiadas a este nivel.<ref>Véase por ejemplo Francisco Javier Vélez Alcalde (2008), Pateras, cayucos y mafias transfronterizas en África: el negocio de las rutas atlánticas hacia las Islas Canarias, Madrid: Real Instituto Elcano.</ref>

A continuación se darán ejemplos de estos tres tipos de enfoques, macro, micro y meso, tratando de esta manera de entender los aportes que cada uno de ellos hace, a su manera, a la comprensión de las migraciones.

Enfoques migratorios a nivel macro

El enfoque demográfico es característico de este nivel de análisis, poniendo el acento sobre las disparidades en cuanto al desarrollo poblacional entre diversas regiones y países. Esta es, sin duda, la base de todo análisis serio de los fenómenos migratorios que alcanza una importancia cuantitativa ya que nos da una visión general sobre la existencia de un potencial o de una demanda migratoria. Esto se relaciona, en general, con la fase en que diversas zonas del mundo se encuentran en la así llamada «transición demográfica», es decir, en los cambios en la relación entre la tasa de natalidad y de mortalidad que explican la gran expansión demográfica de los últimos dos siglos. En este sentido, las sociedades europeas han entrado en una fase pos transición demográfica, en que esta tiende incluso a revertirse en el sentido de que la tasa de mortalidad supera a la de natalidad, generando por ello un decrecimiento poblacional. El contraste más palpable con esta situación la encontramos en el continente africano, donde el diferencial entre natalidad y mortalidad es, a pesar de las altas tasas de mortalidad, muy grande, dando origen a un extraordinario incremento poblacional. Así por ejemplo, entre 2010 y 2050 la Comisión de Naciones Unidas para la Población pronostica una caída en la población en edad activa (15 a 64 años) europea de un 20 % (de 500 a 398 millones) mientras que la africana más que se duplicaría (de 581 a 1310 millones).<ref>Véase Naciones Unidas (2011): http://esa.un.org/unpp/p2k0data.asp.</ref> Estas diferencias tan evidentes le dan de por sí una posición mucho más competitiva en su mercado de trabajo a la población en edad activa que se encuentra en Europa respecto de aquella que se encuentra en África. Esto debe, por supuesto, combinarse con la disposición de recursos naturales y el nivel de desarrollo alcanzado para poder calibrar con mayor exactitud el significado de las disparidades demográficas existentes.

Un enfoque sociológico a nivel macro es aquel que acostumbra llamarse «paradigma de la modernización», que asocia las migraciones con procesos de cambio socioculturales que predisponen a aumentar la movilidad humana. Se pasaría así de una situación de mayor sedentariedad y fuerte adscripción al entorno local, propia de una «sociedad tradicional», a una situación de alta movilidad y adscripciones difusas a distintos niveles, propia de una «sociedad moderna». Estos cambios potenciarían primero las migraciones internas y, en particular, el proceso de urbanización, para luego pasar a una fase de migraciones de más largo alcance incluyendo las internacionales.

A nivel económico, la economía ortodoxa o «economía neoclásica» ha acentuado las diversas dotaciones de factores productivos (recursos naturales, trabajo, capital, etc.) en diversas áreas y países, lo que da una retribución económica diferente al uso de esos factores.<ref>Los primeros análisis neoclásicos aplicados a las migraciones fueron realizados por Ernest-George Ravenstein a fines del siglo XIX, que han dado origen a las así llamadas «leyes de Ravenstein». Economistas como Michael Todaro y George Borjas han desarrollado posteriormente este enfoque con amplitud. </ref> En el caso de las migraciones la abundancia de fuerza de trabajo en relación a otros factores productivos potenciaría la emigración debido a los bajos salarios de un trabajo superabundante. Por su parte, regiones con, por ejemplo, mucho capital o tierra en relación a la población activa disponible tenderían a generar unos ingresos más altos al trabajo y ser, por ello, atractivos como lugares de inmigración. Este sería el caso típico de Estados Unidos en el siglo XIX, con mucha tierra accesible y poca población, respecto de una Europa con poca tierra en relación a su población. Lo mismo ocurriría hoy entre las regiones más desarrolladas con mucho capital y relativamente pocos trabajadores respecto de muchas áreas menos desarrolladas que muestran la situación inversa. En buenas cuentas, los flujos migratorios, así como otros flujos económicos, tenderían a crear una situación de mayor equilibrio en la dotación y remuneración de los factores productivos a nivel global. Este equilibrio implicaría un mejor uso de los mismos, generando grandes ventajas globales y abriendo oportunidades sustanciales de mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida de los migrantes en relación a su situación en el país de origen, si bien las mismas pueden parecer desventajosas en comparación con las condiciones imperantes entre los trabajadores y las población de los países de acogida. Esta perspectiva macroeconómica enfatiza también las trabas a la inmigración provenientes de las organizaciones de los trabajadores de los países más desarrollados que verían debilitado su poder de negociación y por ende sus ascensos salariales al aumentar la cantidad de mano de obra ofertada en su mercado de trabajo. Este es un típico ejemplo de lo que se conoce como conflicto entre los insiders (grupos que están ya adentro) y los outsiders (nuevos grupos que presionan por entrar en un mercado de trabajo más favorable).

Desde un punto de vista dinámico la economía ortodoxa ha elaborado una serie de teorías acerca de las relaciones entre migración, pobreza y desarrollo.<ref>Véase la obra ya citada de Guillermo de la Dehesa al respecto. </ref> Se parte de una relación inversa entre pobreza y migraciones de mediano y, en especial, migraciones internacionales de largo alcance. Este tipo de migraciones son, habitualmente, muy costosas en relación a los recursos disponibles por los sectores más pobres de la población mundial. Esto es lo que se conoce como «trampa de la pobreza» que dificulta o impide que aquellos que más tendrían que ganar migrando no puedan afrontar la inversión que ello supone. Los que normalmente migran no son, según esta perspectiva, los más pobres sino sectores medios o relativamente privilegiados de sociedad en desarrollo. Es por ello que se habla de una «autoselección» social y educacionalmente positiva de los emigrantes respecto del total de la población del país de origen. Esto mismo explica el hecho de que la emigración tienda a crecer, contrariamente a lo que habitualmente se cree, cuando se inicia un proceso exitoso de desarrollo ya que el mismo abre posibilidades para que más y más personas puedan invertir en la migración hacia países donde su «capital humano» sería aún más rentable. Esta emigración viene a su vez a potenciar, por medio de las remesas, el desarrollo del país de origen, generándose así un «círculo virtuoso» entre desarrollo, emigración y más desarrollo. Cuando el nivel de desarrollo del país de emigración lo acerca al del país de inmigración el flujo tiende a ralentizarse para luego detenerse y, finalmente, invertirse, formando aquello que se ha llamado la «U invertida». Un ejemplo palpable de este proceso es la emigración española hacia el norte de Europa, que fue fuertemente potenciada por el desarrollo económico español de los años 1960 para luego, en los 70, detenerse e invertirse cuando España alcanzó niveles de bienestar que si bien aún eran inferiores a los del norte europeo no compensaban ya los costes de todo tipo que impone la emigración.

El enfoque económico antagónico al recién expuesto lo proponen diversas escuelas de pensamiento neomarxistas, que acentúan la polarización internacional que vendría a empobrecer crecientemente las así llamadas «periferias» del sistema capitalista mundial, forzando a sus poblaciones a emigrar para subsistir creando de esta manera una especie de «tercer» o «cuarto mundo» migrante que se ofrece por bajos salarios y aceptando condiciones de «sobreexplotación» en los mercados de trabajo del mundo desarrollado. Estas perspectivas tienen su origen en la Escuela o teoría de la Dependencia, popularizada por autores como André Gunder Frank ya en los años 1960,<ref>Su punto de vista está expresado con notable claridad y fuerza en Capitalismo y subdesarrollo en América Latina, originalmente de 1965. Actualmente publicada en línea basándose en la segunda edición de 1968 en: http://www.salvador-allende.cl/Biblioteca/difusa/Gunder_Frank.pdf</ref> y en la así llamada teoría del sistema-mundo asociada al nombre de Immanuel Wallerstein.<ref>Immanuel Wallerstein ha publicado una gran cantidad de libros y ensayos, entre ellos cuatro tomos sobre el desarrollo del «sistema-mundo» capitalista. Para conocer su perspectiva puede consultarse Immanuel Wallerstein (2006), Análisis de sistemas-mundo. Una introducción, Madrid: Siglo XXI. </ref> De acuerdo a este enfoque estaríamos frente a un círculo vicioso de explotación, empobrecimiento, emigración y mayor empobrecimiento. Esta perspectiva general ha sido complementada por las teorías del «mercado dual» o «segmentado» de trabajo, asociadas a los nombres de Michael Piore, Stephen Castles y Godula Kosak. Para estos autores existen dos tipos de mercados laborales y, de hecho, dos tipos de clases trabajadoras en los países desarrollados: una compuesta fundamentalmente por los autóctonos, que comparten condiciones regulares y aceptables de trabajo, y otra formada por los inmigrantes, en particular aquellos en diversas situaciones de irregularidad, que carecen de condiciones seguras y dignas de trabajo.<ref>La obra clásica de M. Piore (1979) es Birds of Passage: Migrant Labour in Industrial Societies, New York: Cambridge University Press; la de S. Castle y G. Kosak (1973) es Immigrant Workers and Class Structure in Western Europe. London: Oxford University Press. </ref>

Enfoques migratorios a nivel micro

Los enfoques micro surgen de la necesidad de explicar las decisiones reales de los sujetos de las migraciones, es decir, de los migrantes mismos. El punto de partida de estas reflexiones es que realmente existe una decisión migratoria y que no se trata de un hecho meramente forzoso, como sería el tráfico de esclavos o las deportaciones masivas de población. Estas situaciones extremas excluyen por cierto toda decisión del individuo migrante que, de hecho, no es sujeto de la acción de migrar sino víctima u objeto de la decisión de otros. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos existe un momento de voluntariedad y decisión que debe ser explicado, aún bajo condiciones muy penosas. De hecho no todos, ni siquiera la mayoría de una población sometida a persecuciones políticas intensas o a condiciones económicas desventajosas dejan sus países de origen. Lo hacen algunos y no otros que optan, por más dura que sea esa opción, por quedarse y resistir a las condiciones adversas. Esto hace relevante la pregunta por la decisión de migrar en circunstancias muy variadas.

La teoría económica ortodoxa enfoca este tema como si el emigrante fuese un inversor cualquiera, que hace una evaluación de costos y beneficios y elige, de acuerdo a ese cálculo y buscando maximizar sus beneficios, si emigrar o no. Se trata de un cálculo difícil de evaluar en términos exactos ya que implica una serie de incertidumbres y de costos que escasamente se dejan sopesar (dejar a la familia, a los conocidos y a lo conocido, etc.). La decisión «racional» puede, además, ser perfectamente «irracional» en el sentido de que el cálculo puede basarse en informaciones erradas. Todo esto no obsta para considerar al migrante como un «homo oeconomicus» de texto ya que estos fallos de información se pueden dar en el caso de cualquier consumidor o inversor. Según esta aproximación, uno de los factores decisivos de la decisión de emigrar es la rentabilidad potencial del capital humano del migrante en un nuevo mercado de trabajo, a lo que se le contraponen, como costos, su ingreso actual y otras «pérdidas» de la emigración. Esto es lo que vendría a explicar la observación incontrovertible de que, a falta de impedimentos mayores y teniendo los recursos para migrar, los flujos migratorios tiendan a ir de países de menores salarios a aquellos de mayores salarios.

Contrapuesto a este punto de vista explícitamente individualista ha surgido el así llamado paradigma de la nueva economía de la migración.<ref>Una buena exposición de este paradigma se encuentra en el capítulo II de Bob Sutcliffe (1998), Nacido en otra parte, Bilbao: Hegoa. El creador de este enfoque es Oded Stark y está notablemente expuesto en su obra de 1991 The Migration of Labor. Oxford: Blackwell.</ref> En esta perspectiva se desplaza el foco de atención de la decisión individual a la del grupo humano que forma el entorno original del migrante (su familia nuclear o extendida, sus vecinos, su pueblo, etc.). Al mismo tiempo se pone el acento no sobre la maximización del beneficio sino sobre la minimización de los riesgos, que se logra al desplazar miembros (habitualmente jóvenes) de un grupo a diversos nichos económicos. Se trata, en resumen, de una decisión de migrar que atañe a un individuo pero que ha sido tomada y financiada colectivamente como parte de una estrategia de supervivencia de todo un grupo humano, lo que implica que el migrante lleva consigo y debe responder a una serie de compromisos y lealtades con su grupo de origen. Su conducta debe por ello ser grupal y no individualista, especialmente en cuanto al uso de los beneficios económicos de migración (obligación de enviar remesas) y a los compromisos de largo plazo, como por ejemplo la elección de esposa o esposo o el compromiso de ayudar a nuevos migrantes del mismo grupo de origen. Se forman así tanto cadenas migratorias como fuertes solidaridades transnacionales que condicionan vitalmente la vida del inmigrante.

A pesar de sus evidentes diferencias cabe destacar una similitud básica entre el enfoque micro de la economía ortodoxa y el de la nueva economía de la migración: ambos parten de la existencia de un cálculo racional como fundamento del hecho migratorio. En un caso realizado por un individuo que busca su máximo provecho y en el otro por un grupo que también lo busca.

Frente a estos enfoques «racionalistas» existe el «misterio de los pioneros», aquellos individuos o pequeños grupos que abren un nuevo horizonte migratorio y a los que luego seguirán muchos otros por motivos muy distintos y, habitualmente, más explicables que los de los pioneros. Estos «aventureros migratorios» son difíciles de encuadrar en una teoría más general, siendo muchas veces los diferentes e incluso los disidentes de una comunidad o sociedad determinada, que la dejan impulsados por una búsqueda incierta de una vida diferente o, a veces, por el simple rechazo social ante sus conductas inconformistas o «socialmente desviadas». De esta manera partieron, por ejemplo, los primeros disidentes religiosos de Europa hacia Norteamérica. Otras causas igualmente difíciles de encasillar en teorías generales son las del amor, que llevan a una persona a seguir a otra iniciando una migración que tal vez otros sigan por razones muy distintas explicando así, al menor en parte, la extraña geografía de muchos flujos migratorios cuya concentración en ciertos lugares de origen o de llegada parecen ser puramente aleatorios.

Enfoques migratorios a nivel meso

Las perspectivas macro y micro fueron severamente criticadas durante los últimos decenios del siglo pasado ya que olvidaban que entre los factores generales y los más particulares existen una serie de estructuras que hacen posible la migración, abaratando sus costos y, de hecho, canalizándola hacia ciertas zonas, nichos laborales y localidades concretas. Surgió así el análisis de las redes migratorias que parte de la creación de un «capital social migratorio» que se va acrecentando en la medida en que se fortalece la migración.<ref>Este enfoque proviene de conceptos introducidos por el economista Glenn Loury en 1977 y desarrollado luego por sociólogos como Pierre Bourdieu y James Coleman. </ref> Este capital social incluye desde recursos materiales para posibilitar la partida y la inserción en la nueva sociedad hasta contactos e información de decisiva importancia para el éxito del proyecto migratorio. Se trata de una perspectiva en que el esfuerzo y los elevados costos de los pioneros van formando un capital que hace más accesible la migración para otros, habitualmente con menos recursos o circunstancias menos favorables o afortunadas que las de los pioneros exitosos. Al mismo tiempo, los pioneros se tienden a convertir en líderes del nuevo grupo inmigrante, teniendo en sus manos las claves de la inserción en la sociedad de acogida y buscando sacar ventajas de las mismas. Se forman así cadenas de migrantes que, en sus expresiones más notables, llevan a la formación de los así llamados «enclaves étnicos» de gran vitalidad económica pero que muchas veces generan fuertes relaciones de explotación dentro del grupo respectivo.<ref>Sobre este tema puede consultarse Alberto Riesco Sanz (2003), «Enclaves y economías étnicos desde la perspectiva de las relaciones salariales.» En Cuadernos de Relaciones Laborales 21/2 y, más recientemente (2010) «Inmigración y trabajo por cuenta propia. 'Economías inmigrantes' en Lavapiés (Madrid)», Madrid: E-prints UCM (http://eprints.ucm.es/11412/). </ref> Clásicos ejemplos de ello se dieron, y se dan todavía, en Estados Unidos, explicando desde la vitalidad empresarial de parte significativa de la comunidad judía establecida allí durante el siglo XIX hasta los «chinatowns» o el pujante enclave cubano de Miami. Estos enclaves han mostrado que, a pesar de sus rasgos de abuso intraétnico, en el largo plazo han sido trampolines del progreso de prácticamente toda la comunidad étnica involucrada, tal como lo muestran los notables progresos económicos de los descendientes de los inmigrantes judíos y chinos que hoy cuentan con niveles de ingreso y educación muy superiores a la media de la población estadounidense de origen anglosajón.

El estudio de las redes migratorias incluye también aquellas que decididamente actúan fuera y en contra de la ley, habitualmente calificadas como mafias donde el así llamado «tráfico» con fines de explotación sexual es una fuente de ingentes ganancias para algunos y de gran sufrimiento para muchos.

También se debe incluir en este enfoque meso el estudio de lo que podríamos llamar la «industria de la migración», que va desde las empresas de viajes de «bajo costo» especializadas en el transporte de migrantes a empresas que dan créditos para posibilitar la migración o aquellas que posibilitan las comunicaciones o el envío de remesas. Todos estos son elementos esenciales de proyectos migratorios que sin ellos serían extremadamente difíciles y costosos.

Consecuencias de las migraciones

Las migraciones tienen consecuencias directas e indirectas tanto en los países o áreas de emigración como en los de inmigración y en ambos casos, pueden tener efectos tanto positivos como negativos:

  • Para el lugar de emigración:

Constituyen consecuencias positivas:

  • El alivio de algunos problemas de sobrepoblación
  • El logro de una mayor homogeneidad cultural o política (los más descontentos son los que primero emigran, quedando sólo los conformistas, los que suelen estar de acuerdo con su situación socioeconómica o política)
  • La disminución de la presión demográfica sobre los recursos
  • La inversión de las remesas de dinero que envían los emigrantes
  • La disminución del desempleo
  • El aumento de la productividad al disminuir la población activa en el país de emigración
  • El aumento de la venta de productos en otros países, en especial, de los países receptores de los emigrantes.

Estas situaciones provocan múltiples problemas en las familias (consecuencias negativas), que van desde el envejecimiento de la población (por la salida de población joven en edad de tener hijos), un decaimiento del rendimiento escolar y de la escolaridad en general (por la disminución general de la matrícula), una disminución de los ingresos públicos (por la emigración de gente trabajadora), etc. Con relación a la salida de gente joven, ha sido tradicionalmente un problema muy serio, sobre todo, en los países de régimen dictatorial: en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Moussolini en Italia prohibió la salida de gente joven con el fin de limitar el éxodo de personas (sobre todo, de varones) en edad de ser movilizados en el ejército. En otros países se ha tratado de absorber o compartir con los padres la tutela por parte del gobierno, con el fin de conseguir tener una mayor influencia en la gente joven para formarla al servicio del Estado.

  • Para el lugar de inmigración:

Constituyen consecuencias positivas: el rejuvenecimiento de la población; la población se hace más dispuesta a los cambios (sociales, culturales, técnicos); aportes de capital y de mano de obra; equilibrio en los sistemas de previsión social; aportes de nuevas técnicas (innovación, tecnológica): llegan personas ya preparadas sin que haya tenido que invertirse en su preparación; aumenta la diversidad cultural, por lo que el país comienza a tener acceso a manifestaciones culturales nuevas (arquitectura, arte, nuevas tecnologías, etc.); aumenta el consumo y la productividad, y por tanto, se produce desarrollo y crecimiento económico.

Y constituyen consecuencias negativas: pueden aparecer desequilibrios en cuanto a la estructura por edad y sexo; introducen una mayor diversidad política, lingüística, religiosa, llegando a formarse grupos completamente segregados y marginales; perjudica a la conciencia gremial de la clase trabajadora, ya que los inmigrantes suelen aceptar salarios inferiores a los de la población local; aumentan las necesidades de servicios, sobre todo, asistenciales y educativos; aumentan las importaciones de productos de los lugares de procedencia de los inmigrantes; remesas de dinero hacia los lugares de procedencia de los inmigrantes; disminución de los salarios en algunas ramas o sectores por la explotación laboral de los inmigrantes, al no llevar documentos de autorización de tal migración, este país puede decidir si echar al emigrante o no, etc.

La globalización y las migraciones actuales

La globalización de la economía está íntimamente relacionada con las migraciones modernas. El establecimiento de colonias europeas en todas partes del mundo a partir del siglo XVI llevó a una primera gran ola de emigración de europeos hacia todas partes del mundo, que entre otras cosas generalizó los idiomas europeos en América, África, Oceanía y partes de Asia.

Durante la industrialización europea (1800-1930) el excedente de población fue resuelto mediante la segunda gran ola de emigración de europeos, esta vez hacia América y Australia.

El proceso de globalización contemporánea, iniciado luego de la Segunda Guerra Mundial y consolidado tras el colapso de la Unión Soviética, estableció un sistema mundial de libre circulación de capitales, bienes y personas. Naturalmente, la globalización impulsó tres grandes procesos migratorios:

  • de ejecutivos y empresarios desde y hacia todas partes del mundo
  • «fuga de cerebros», artistas y deportistas de los países más pobres hacia los más desarrollados
  • de trabajadores no calificados de los países pobres para emplearse en los puestos de trabajo considerados indeseables por las poblaciones nativas de los países ricos (empleo doméstico, recolección de basura, construcción, servicios de gastronomía, etc.).

Simultáneamente, los flujos globales del capital y su efecto inmediato de creación-destrucción de empleo, según sea que entre o salga de ciertos países, promueve también naturalmente un flujo del trabajo siguiendo al capital. Este flujo del trabajo, expresado en forma de migraciones internacionales, se ve incrementado por las desigualdades sociales extremas generadas durante el proceso de globalización.

Ello ha llevado a todos los países ricos a imponer crecientes restricciones a la inmigración de trabajadores no calificados (aunque continúan promoviendo la libre circulación de empresarios y científicos, así como la de capitales).

De todos modos ninguna de las sociedades ricas puede prescindir de los inmigrantes porque amplios segmentos de los mercados de trabajo solo pueden emplear inmigrantes, ya que ni aún los más descalificados trabajadores nativos están dispuestos a desempeñar ciertos empleos.

En las condiciones de la globalización, estas restricciones presionan aún más sobre la pobreza de las sociedades pobres, aumentando aún más la desigualdad en los países de origen, y además promueven, por un lado la trata de personas y por el otro la explotación de los trabajadores inmigrantes, reduciendo aún más los salarios de los empleos rechazados por los trabajadores nativos.

De este modo, la globalización ha creado un círculo vicioso de circulación del capital, pobreza y emigración forzada, que las restricciones inmigratorias de los países ricos parecen incentivar aún más.

Perspectivas

Las situaciones sociales generadas por las migraciones son difíciles y muy complejas, especialmente en los momentos actuales. Sin embargo, una idea fundamental debe resaltarse: el fenómeno de la migración debe atenderse tanto en el lugar o país de emigración (origen) como en el de inmigración (destino). Los países desarrollados resultan favorecidos con la situación de atraso del mundo subdesarrollado: tienen mercado para su producción, consiguen precios muy bajos para sus importaciones de los países pobres, su moneda es más estable porque se aprovechan de la mayor inestabilidad en los otros países, etc. Y así sucesivamente.

Por otra parte, la desigualdad social y económica ha venido creciendo de una manera exagerada en el último medio siglo, tanto si nos referimos a la que existe entre los países como la que existe entre las personas y grupos sociales. El aumento del bienestar socioeconómico (es decir, del nivel de vida de la población) en los países ricos implica una enorme carga económica en los países más pobres porque son aquellos los que se benefician más del crecimiento del comercio mundial y del abaratamiento relativo de los productos agrícolas, y ahora industriales, de los países más pobres. El aumento de los precios del petróleo es una manifestación de esta situación: los países desérticos del Medio Oriente y de África tienen miles de kilómetros de oleoductos y gasoductos (inclusive entre países enfrentados entre sí) y, en cambio, no tienen ni siquiera una cantidad mucho menor de acueductos, a pesar de que el agua es mucho más cara y necesaria que los hidrocarburos. Por otra parte, en los países del Sahel se podría impulsar el desarrollo agrícola de muchas zonas desérticas con acueductos por tubería procedentes de las regiones ecuatoriales, donde se encuentra el río Congo, que es el segundo en el mundo por su caudal. Pero ello parece una utopía, no por razones técnicas, sino por motivos políticos, culturales y comerciales.

Además, hemos de tener en cuenta que hoy en día se puede llegar en muy poco tiempo, a la superproducción en casi cualquier ramo de la economía, tanto agrícola (café, azúcar, bananas y otras frutas, etc.) como industrial (máquinas, automóviles, camiones, autobuses, textiles, productos electrónicos, etc.) y, aunque esa superproducción tiene lugar en muchos países pobres, los precios bajos de dichos productos (por dicha superproducción) favorecen, evidentemente, a los más ricos.

Debe enfatizarse la idea de que el desarrollo agropecuario de muchos países subsaharianos (los que hemos usado como ejemplo, y que sufren unos masivos procesos de éxodo hacia los países europeos) ejercería rápidamente una acción estabilizadora y positiva que se traduciría en un mayor crecimiento económico del área y una menor necesidad de emigración. Y ello podría hacerse con las técnicas que existen actualmente e incluso con una especie de «importación» del suministro de agua de los países con superávit a los que tienen un déficit perenne de este recurso que, a fin de cuentas, es mucho más necesario y valioso que el petróleo.

Por otra parte los países desarrollados siguen una política dual frente a las migraciones provenientes de los países no desarrollados, promoviendo y fomentando la inmigración de científicos, técnicos, personal capacitado, empresarios, artistas y deportistas (fuga de cerebros en el país de origen), agravando así aún más el subdesarrollo, y extremando las restricciones para la inmigración de trabajadores no calificados.

Sintetizando, en la era de la globalización, de la economía mundial y de la libre circulación global de bienes y capitales, las migraciones globales son una consecuencia natural. La gestión de las migraciones actuales (siglo XXI) pasa por garantizar plenamente el derecho a la libre circulación comenzando por garantizar el derecho a no emigrar, detener la promoción de la fuga de cerebros por parte de los países desarrollados, reducir la desigualdad entre «países ricos» y «países pobres» e impulsar amplias campañas antidiscriminatorias orientadas a la construcción de sociedades culturalmente plurales.

Véase también

Referencias

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Bibliografía

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  • Andebeng Alingé, M. (compiladora): Migraciones Internacionales: un mundo en movimiento - Bondades y retos de las migraciones. Universidad Externado de Colombia. 2004. ISBN 958-616-731-3 Contiene, entre otros trabajos:
    • Villa, M. y J. Martínez. El mapa migratorio internacional de América Latina y el Caribe: patrones, perfiles, repercusiones e incertidumbres.
    • Legomsky, S. H..: Política migratoria en Estados Unidos.
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Enlaces externos